Es increíble como Dios tiene control sobre todo, todo lo que dice la biblia tiene sentido y tiene un significado, Dios no está atado al tiempo, Dios todo lo sabe. Los profetas hablaron de Jesús miles de años antes, la biblia completa habla de Jesús desde los primeros versículos.
Las pascuas fueron una señal de lo que pasaría con Jesús, había que matar un cordero, comer de él y poner la sangre como marca para ser salvo de la última plaga que Dios envió a Egipto (la muerte de todo primogénito). Jesús fue el cordero de la pascua cientos de años después, a través de Él tendríamos salvación por medio de su sangre derramada, su sangre derramada sobre todo el que lo recibe como salvador, es señal para Dios que somos salvos , de que olemos a Jesús , por lo tanto nos adopta como a sus hijos.
Leyendo biblia Juan 19:31-37 , puedo darme cuenta de cómo Dios conocía y tenía control hasta del más mínimo detalle de este suceso , Jesús fue crucificado , uno de los requisitos de las pascuas era que al cordero no se podía quebrar sus huesos (Éxodo 12:46) , el cuerpo de Jesús tampoco fue quebrado, como los que fueron crucificados con Él. Jesús fue traspasado, pusieron una lanza en su costado cuando ya estaba muerto para asegurarse, esto también había sido anunciado (Zacarías 12:10)
La biblia es verdad, las cosas que hoy no entendemos como no las entendieron en su tiempo quizás ni los mismos profetas en el antiguo testamento, algún día las entenderemos.
Dios es bueno
viernes, 20 de mayo de 2011
lunes, 2 de mayo de 2011
Un corazón y unas gafas
Este cuento lo escribí hace unos años basado en una experiencia personal que tuve cuando aún no me había convertido a Cristo.
Si los espejos reflejaran el alma, y mi corazón pudiera ver, me arrancaría los ojos.
Acaba de llegar al nuevo lugar donde trabajaría, iba de cuello y corbata pues era condición primordial para trabajar allí. Estaba muy contento por ello aunque no lo demostraba. Me habían hablado muy bien de aquel lugar, de que se atendía muy bien a la gente y el sueldo era bueno o al menos mucho mejor que el que yo tenía en mi anterior trabajo. Al llegar me atendió la recepcionista, vaya recepcionista, de unas curvas y un cabello rubio que no necesitaba ser tan atenta para que yo le prestara atención. Me dijo que la siguiera para mostrarme mi puesto de trabajo y yo la seguí sin discutirle. Me llevo por un pasillo desde cual se podían ver todos los puestos divididos por cubículos muy bien acondicionados de todo tipo de equipos súper modernísimos. El local era muy confortable, lleno de plantas colgadas que no sabía si eran artificiales o no; pero daban un toque de vida al lugar, las paredes estaban pintadas de verde, mi color preferido y símbolo de la esperanza. Por el pasillo nos pasaron varios trabajadores por el lado y todos me saludaron, era algo común allí la educación, cosa que no pasa en todos los lugares.
-Sin ninguna duda el jefe de todo esto debe ser un gran hombre.
Pensaba yo mientras veía todo aquello.
Al final del pasillo se divisaba su oficina, yo pensé que nos dirigíamos hacia ella; pero la rubia se desvió y entró al laberinto de puestos de trabajo y allí estaba el mío. Efectivamente estaba en el mejor local de trabajo que había tenido en toda mi vida. Aquella mujer me dio las instrucciones de todo lo que tenía que hacer, era pan comido para mí que estaba acostumbrado a trabajar mucho y a recibir poco. No había nada mejor que aquella silla giratoria frente a una computadora y todo un sin número de aparatos para comunicarme que solo había visto en películas o por fotos, casi mejor que mi cama. Comencé a dar vueltas en ella y me tiré hacia atrás como si fuera la silla del barbero o la del dentista y que suerte la mía, en ese mismo momento veo una figura al revés por la posición en que estaba que se asoma a la entrada de mi cubículo. Era un hombre un poco más bajo que yo, de pelo negro como el traje que vestía y unas gafas oscuras, si unas gafas oscuras. Aquel hombre me había visto en una posición no muy ventajosa, estando yo como un niño jugando con la silla. Me levanté rápidamente y volteé.
-Buenos días.
Me dijo un poco serio y se ajusto las gafas.
-Buenos días.
Respondí, bueno eso es lo que siempre se responde, sin embargo aquella cara seria, aquella gafas oscuras en medio de aquel lugar, no me producían una buena sensación, no sé por qué aquel hombre nada más de mirarlo me cayó como le caería, una docena de puntillas a un batido.
-Mi nombre Roberto, soy el gerente del lugar.
Hizo una pausa y yo no podía creer lo que me estaba diciendo.
-No pude recibirte pues estaba una reunión importante cuando llegaste.
-No hay problema.
Le dije y pensando me dije: es lo mejor que pudo haber pasado.
-La recepcionista lo puso al día de todo.
Me preguntó y colocó las manos en centro del pecho como si fuera a rezar. Yo sin pensar mucho le respondí:
-Si, si todo esta bien, estoy contento de trabajar aquí, créame que no se va a arrepentir de contratarme.
En realidad tenía deseos de decirle quítese esas gafas que le quedan mal, esta no es una fiesta de disfraces o algo por el estilo.
-Me alegra mucho eso que dice y espero sea cierto, cualquier problema puede ir a verme a la oficina.
Me dijo.
-Muchas gracias.
Le dije y se fue dejándome con los ánimos distintos que al principio. No se por qué aquel hombre al cual ni siquiera conocía, me caía tan pero tan mal y solo habíamos hablado unas palabras, iba a ser mi jefe así que lo mejor era que nos lleváramos bien o podía ser mi fin en aquel trabajo que tanto había añorado. Eran sus gafas, sí, eran esa gafas las que hicieron que me cayera tan mal.
Ese día cuando termino mi horario de trabajo, me fui para la casa y no podía dejar de pensar en aquel hombre. Yo era una persona que siempre me dejé llevar por la primera impresión, eso que dicen por ahí de que lo importante es lo que tenemos por dentro conmigo no funcionaba, en cuestiones de mujeres siempre me atrapó ese dicho que dice que lo que no entra por los ojos no entra por ningún lado. Muchas veces escuche historias de personas que al principio no se llamaban la atención físicamente y sin embargo el roce diario hacía que el amor surgiera. De verdad eso conmigo nunca pasó nunca. Quizás por eso mismo nunca me había enamorado; pero era algo que tenía que descubrir yo mismo.
Pasaron algunos días y me iba muy bien en el trabajo, mi jefe estaba contento conmigo, me trataba muy bien y me tenía en cuenta en sus decisiones; pero esas gafas, esas malditas gafas que siempre tenía puesta con su cara seria causaban reacciones muy malas en mi cerebro, y me enloquecían por completo. Yo trataba de disimular, un desprecio que no podía explicar, el más grande de los desprecios. A veces me reprochaba el hecho de que este hombre me causara pensamientos hasta satánicos cuando todos allí se llevaban tan bien con él y le tenían tanto aprecio. En ocasiones pensé en dejar el trabajo; pero que idiota hubiera sido si lo hacía, no tenía ningún motivo para ello.
Cierto día estaba yo trabajando como siempre, tratando de olvidarme de aquellas gafas que ya eran una obsesión para mi, y recibí una llamada de él pidiéndome que fuera a su oficina, para que le diera mi opinión acerca de algo que se quería hacer.
-Vaya, hoy no me voy de aquí sin tener que verlo.
Me dije mientras caminaba hacia su oficina.
Entré en el lugar, él estaba de espaldas a mí, viendo unas cosas en el ordenador. Y que sorpresa la mía cuando me di cuenta de que no tenia puesta las gafas. Sentí una desesperación en mi interior como cuando me falta un día para irme de vacaciones y estoy ansioso porque pase el tiempo. Por fin, no estaban en su cara esos malditos espejuelos como el cielo en la noche pero sin estrellas que producía en mi interior los más mezquinos pensamientos. El hombre se viró lentamente y la desesperación se convirtió en un gran dolor en el pecho que aun puedo sentir cuando pienso en ese momento. Comprendí por fin por qué siempre andaba con aquellas gafas que consumían su triste rostro. Tenía los ojos negros, o mejor dicho alguna vez los tuvo negros, pues solo tenía uno de verdad y el otro; era de cristal.
[Mateo 7]
“No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido”
miércoles, 27 de abril de 2011
Dios nos habla de muchas formas
Leyendo en la Biblia, encontré 2 pasajes que cuentan sobre una de las victorias, Dios me mostró en estos pasajes la necesidad de consultar a Dios antes de tomar decisiones. Uno de los pasajes se encuentra en 2 Samuel 5: 17-25.
2 Samuel 5: 17-25.
Los Filisteos oyen que David ha sido ungido Rey de Israel y vienen a derrotarlo en el valle de Refaim.
Los primero que hace David es consultar a Jehová, le pregunta ¿Iré contra los Filisteos?
Jehová le responde diciendo : entregaré los filisteos en tu mano.
David fue y venció a los filisteos y puso por nombre a aquel lugar: Baal-Perazim, que significa “Señor que quebranta” , pues quebrantó allí a sus enemigos.
Tomó David sus ídolos y los quemó.
Pero los Filisteos vuelven [así como el diablo vuelve varias veces hasta que huye de nosotros si lo resistimos]
Entonces David volvió a consultar a Jehová, esta vez Jehová no le dice: “ve” , sino le dice: rodéalos y a la señal de ruido por las copas de la balsameras muévete y Jehová saldrá delante de ti.
Y venció David nuevamente a los Filisteos.
El secreto de la victoria de David no está en su fuerza o inteligencia, sino en que por sobre todas las cosas, puso a Dios de primero, consultó su voluntad 2 veces, otro en su lugar no hubiera preguntado la segunda vez que hacer, otro en su lugar diría: “Yo maté a un gigante siendo casi un niño, yo puedo con esto solo”. Pero David hizo caso de Dios, logro la victoria y luego le dio la gloria a Dios.
El segundo pasaje está en 1 Samuel 30:1.
David regresa de la Guerra que se estaba teniendo contra Israel a Siclas (Tierra de los filisteos , donde estaba viviendo David)
Los Amalecitas habían asolado el lugar y tomado prisioneros a todos, incluyendo a las mujeres de David. Dice la Biblia que David y su gente llora. El pueblo comienza murmurar a espaldas de David. Pero David se fortalece en Jehová y consulta a Jehová antes de hacer nada. Dios le confirmó a David que siguiera a los Amalecitas pues los entregaría en su mano.
David derrota a los Amalecitas, recupera todo lo que había perdido: bienes, prisioneros y un botín. Reparte el botín y envía parte de este como ofrenda a los ancianos de Judá.
Mi testimonio:
Hace un mes o más tenía en mi mente hacer una inversión para un negocio, ya tenía el dinero exacto para realizar la compra. Leyendo estos pasajes comprendí que el éxito de mi negocio dependía de Dios y no de mi, oré a Dios preguntando si aquel negocio iba a ser prosperado, desde mi punto de vista humano yo pensaba que sí. Tenía a la persona que se iba a encargar del negocio y las ganancias serían a la mitad. Dios no me dice nada, ya solo quedaba un día para hacer la compra, ya el vendedor estaba esperando y era de noche, de pronto recibo una llamada de un hermano cristiano que necesitaba un préstamo para comprar un equipo para su de la iglesia, el valor del préstamo era exactamente y esto es literalmente (EXACTAMENTE) el mismo dinero que ya tenias destinado para la compra. En ese momento me quedé pensativo, de hecho le dije que le llamaría dentro de un rato y no dije más nada. ¿Dios será que esta es la forma en que me dices que no invierta ese dinero y a la vez me estás poniendo a prueba? Me hice esa pregunta; obviamente era mucha casualidad , Cristo no fue casualidad , no murió por casualidad y esto no era casualidad. Tomé la decisión de prestarle el dinero y no hacer la compra que tenía en mente.
Hermanos al pasar de unos días el hermano me devolvió todo el dinero; pero pasó algo que yo no esperaba: la persona que iba a atender el negocio ya que yo no podía , tuvo que irse de viaje de forma indefinida , además de eso el dinero comenzó a escasear unas semanas después y tuvimos que tomar de aquel dinero para comer.
Si no hubiera tomado la decisión de hacer caso a Dios, hubiera perdido el dinero y habría pasado hambre.
Dios es bueno hermanos.
2 Samuel 5: 17-25.
Los Filisteos oyen que David ha sido ungido Rey de Israel y vienen a derrotarlo en el valle de Refaim.
Los primero que hace David es consultar a Jehová, le pregunta ¿Iré contra los Filisteos?
Jehová le responde diciendo : entregaré los filisteos en tu mano.
David fue y venció a los filisteos y puso por nombre a aquel lugar: Baal-Perazim, que significa “Señor que quebranta” , pues quebrantó allí a sus enemigos.
Tomó David sus ídolos y los quemó.
Pero los Filisteos vuelven [así como el diablo vuelve varias veces hasta que huye de nosotros si lo resistimos]
Entonces David volvió a consultar a Jehová, esta vez Jehová no le dice: “ve” , sino le dice: rodéalos y a la señal de ruido por las copas de la balsameras muévete y Jehová saldrá delante de ti.
Y venció David nuevamente a los Filisteos.
El secreto de la victoria de David no está en su fuerza o inteligencia, sino en que por sobre todas las cosas, puso a Dios de primero, consultó su voluntad 2 veces, otro en su lugar no hubiera preguntado la segunda vez que hacer, otro en su lugar diría: “Yo maté a un gigante siendo casi un niño, yo puedo con esto solo”. Pero David hizo caso de Dios, logro la victoria y luego le dio la gloria a Dios.
El segundo pasaje está en 1 Samuel 30:1.
David regresa de la Guerra que se estaba teniendo contra Israel a Siclas (Tierra de los filisteos , donde estaba viviendo David)
Los Amalecitas habían asolado el lugar y tomado prisioneros a todos, incluyendo a las mujeres de David. Dice la Biblia que David y su gente llora. El pueblo comienza murmurar a espaldas de David. Pero David se fortalece en Jehová y consulta a Jehová antes de hacer nada. Dios le confirmó a David que siguiera a los Amalecitas pues los entregaría en su mano.
David derrota a los Amalecitas, recupera todo lo que había perdido: bienes, prisioneros y un botín. Reparte el botín y envía parte de este como ofrenda a los ancianos de Judá.
Mi testimonio:
Hace un mes o más tenía en mi mente hacer una inversión para un negocio, ya tenía el dinero exacto para realizar la compra. Leyendo estos pasajes comprendí que el éxito de mi negocio dependía de Dios y no de mi, oré a Dios preguntando si aquel negocio iba a ser prosperado, desde mi punto de vista humano yo pensaba que sí. Tenía a la persona que se iba a encargar del negocio y las ganancias serían a la mitad. Dios no me dice nada, ya solo quedaba un día para hacer la compra, ya el vendedor estaba esperando y era de noche, de pronto recibo una llamada de un hermano cristiano que necesitaba un préstamo para comprar un equipo para su de la iglesia, el valor del préstamo era exactamente y esto es literalmente (EXACTAMENTE) el mismo dinero que ya tenias destinado para la compra. En ese momento me quedé pensativo, de hecho le dije que le llamaría dentro de un rato y no dije más nada. ¿Dios será que esta es la forma en que me dices que no invierta ese dinero y a la vez me estás poniendo a prueba? Me hice esa pregunta; obviamente era mucha casualidad , Cristo no fue casualidad , no murió por casualidad y esto no era casualidad. Tomé la decisión de prestarle el dinero y no hacer la compra que tenía en mente.
Hermanos al pasar de unos días el hermano me devolvió todo el dinero; pero pasó algo que yo no esperaba: la persona que iba a atender el negocio ya que yo no podía , tuvo que irse de viaje de forma indefinida , además de eso el dinero comenzó a escasear unas semanas después y tuvimos que tomar de aquel dinero para comer.
Si no hubiera tomado la decisión de hacer caso a Dios, hubiera perdido el dinero y habría pasado hambre.
Dios es bueno hermanos.
martes, 26 de abril de 2011
Dios protege a los niños.
Dios es bueno, de hecho decir que Dios es bueno es una redundancia, dígase Dios y "bueno" ya está dicho. Dios es tan bueno que aún sin haberlo conocido, Él nos guarda desde pequeños, nos protege de todo mal.
Cuando tenía unos 4 o 5 o quizás más pues no lo recuerdo, mi mamá guiada por mi padrastro se dejó llevar por las creencias espiritistas de este. Mi padrastro un hombre que apenas sabe leer y escribir, muy fácil de engañar, perdió un hijo de 9 años con una bala en la cabeza ya que por descuido dejaron un arma al alcance suyo y de un amiguito. Desde la llegada de mi padrastro a la casa comenzaron las creencias de muertos que merodeaban la casa y después del nacimiento de mi hermana, de la visita de su hermano muerto hacía ya unos cuantos años. Todas estas mentiras del diablo y sus demonios, llevaron a mi padrastro, a buscar “ayuda” en un espiritista. Nuevamente el diablo engañando, es como el que tira la piedra, hace el daño y luego viene a intentar ayudar fingiendo que no fue quien tiró la piedra, y tiene la solución para el cristal roto.
Hermanos así mismo el diablo hace daño en nuestras vidas y luego propone una solución al problema que no es Cristo como salvador, pues si algo el diablo no puede hacer es predicar a Cristo.
En una de las ocasiones en que mi padrastro fue a ver al espiritista, mi mamá fue con él y me llevo consigo. Este es el clásico espiritista que te dice cosas que nadie sabe más que tú, ni que fuera difícil para el diablo y sus huestes de maldad saber detalles de la vida de cada persona y luego uno de sus demonios se hace pasar por un muerto que le rebela al espiritista las cosas que nadie sabe y que dejan perplejo al que no conoce la verdad. Luego te hacen hacer cosas para que tu problema sea eliminado: como trabajos con pociones, objetos que debes llevar contigo (amuletos) , cosas que debes poner en la casa, entre otras muchas cosas. Puede que resuelvan tu problema; pero aparece otro peor: todas estas cosas te alejan más y más de Dios.
La biblia es clara en esto, y es que las personas que mueren no tienen ningún poder, no se quedan merodeando, no pueden hablar, ni pueden regresar de la muerte (Lucas 18: 19-31)
Ese día mí padrastro entró primero a hablar con el espiritista, yo me quedé afuera con mi mamá, luego mi mamá debía de entrar y yo fui con ella. Al parecer el hombre no recibía señales de sus muertos conmigo adentro, pues le dijo a mi mamá que yo no podía estar allí. Jesús bendecía a los niño y dijo que tales es el reino de Dios (Lucas 18: 15-17). Esto lo vengo a entender ahora, Dios me ha dicho en muchas ocasiones que siempre estuvo conmigo, y mirando en mi pasado veo como su presencia siempre estuvo cuidándome.
Cuando tenía unos 4 o 5 o quizás más pues no lo recuerdo, mi mamá guiada por mi padrastro se dejó llevar por las creencias espiritistas de este. Mi padrastro un hombre que apenas sabe leer y escribir, muy fácil de engañar, perdió un hijo de 9 años con una bala en la cabeza ya que por descuido dejaron un arma al alcance suyo y de un amiguito. Desde la llegada de mi padrastro a la casa comenzaron las creencias de muertos que merodeaban la casa y después del nacimiento de mi hermana, de la visita de su hermano muerto hacía ya unos cuantos años. Todas estas mentiras del diablo y sus demonios, llevaron a mi padrastro, a buscar “ayuda” en un espiritista. Nuevamente el diablo engañando, es como el que tira la piedra, hace el daño y luego viene a intentar ayudar fingiendo que no fue quien tiró la piedra, y tiene la solución para el cristal roto.
Hermanos así mismo el diablo hace daño en nuestras vidas y luego propone una solución al problema que no es Cristo como salvador, pues si algo el diablo no puede hacer es predicar a Cristo.
En una de las ocasiones en que mi padrastro fue a ver al espiritista, mi mamá fue con él y me llevo consigo. Este es el clásico espiritista que te dice cosas que nadie sabe más que tú, ni que fuera difícil para el diablo y sus huestes de maldad saber detalles de la vida de cada persona y luego uno de sus demonios se hace pasar por un muerto que le rebela al espiritista las cosas que nadie sabe y que dejan perplejo al que no conoce la verdad. Luego te hacen hacer cosas para que tu problema sea eliminado: como trabajos con pociones, objetos que debes llevar contigo (amuletos) , cosas que debes poner en la casa, entre otras muchas cosas. Puede que resuelvan tu problema; pero aparece otro peor: todas estas cosas te alejan más y más de Dios.
La biblia es clara en esto, y es que las personas que mueren no tienen ningún poder, no se quedan merodeando, no pueden hablar, ni pueden regresar de la muerte (Lucas 18: 19-31)
Ese día mí padrastro entró primero a hablar con el espiritista, yo me quedé afuera con mi mamá, luego mi mamá debía de entrar y yo fui con ella. Al parecer el hombre no recibía señales de sus muertos conmigo adentro, pues le dijo a mi mamá que yo no podía estar allí. Jesús bendecía a los niño y dijo que tales es el reino de Dios (Lucas 18: 15-17). Esto lo vengo a entender ahora, Dios me ha dicho en muchas ocasiones que siempre estuvo conmigo, y mirando en mi pasado veo como su presencia siempre estuvo cuidándome.
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