miércoles, 27 de abril de 2011

Dios nos habla de muchas formas

Leyendo en la Biblia, encontré 2 pasajes que cuentan sobre una de las victorias, Dios me mostró en estos pasajes la necesidad de consultar a Dios antes de tomar decisiones. Uno de los pasajes se encuentra en 2 Samuel 5: 17-25.
2 Samuel 5: 17-25.
Los Filisteos oyen que David ha sido ungido Rey de Israel y vienen a derrotarlo en el valle de Refaim.
Los primero que hace David es consultar a Jehová, le pregunta ¿Iré contra los Filisteos?
Jehová le responde diciendo : entregaré los filisteos en tu mano.
David fue y venció a los filisteos y puso por nombre a aquel lugar: Baal-Perazim, que significa “Señor que quebranta” , pues quebrantó allí a sus enemigos.
Tomó David sus ídolos y los quemó.
Pero los Filisteos vuelven [así como el diablo vuelve varias veces hasta que huye de nosotros si lo resistimos]
Entonces David volvió a consultar a Jehová, esta vez Jehová no le dice: “ve” , sino le dice: rodéalos y a la señal de ruido por las copas de la balsameras muévete y Jehová saldrá delante de ti.
Y venció David nuevamente a los Filisteos.


El secreto de la victoria de David no está en su fuerza o inteligencia, sino en que por sobre todas las cosas, puso a Dios de primero, consultó su voluntad 2 veces, otro en su lugar no hubiera preguntado la segunda vez que hacer, otro en su lugar diría: “Yo maté a un gigante siendo casi un niño, yo puedo con esto solo”. Pero David hizo caso de Dios, logro la victoria y luego le dio la gloria a Dios.

El segundo pasaje está en 1 Samuel 30:1.
David regresa de la Guerra que se estaba teniendo contra Israel a Siclas (Tierra de los filisteos , donde estaba viviendo David)
Los Amalecitas habían asolado el lugar y tomado prisioneros a todos, incluyendo a las mujeres de David. Dice la Biblia que David y su gente llora. El pueblo comienza murmurar a espaldas de David. Pero David se fortalece en Jehová y consulta a Jehová antes de hacer nada. Dios le confirmó a David que siguiera a los Amalecitas pues los entregaría en su mano.
David derrota a los Amalecitas, recupera todo lo que había perdido: bienes, prisioneros y un botín. Reparte el botín y envía parte de este como ofrenda a los ancianos de Judá.


Mi testimonio:
Hace un mes o más tenía en mi mente hacer una inversión para un negocio, ya tenía el dinero exacto para realizar la compra. Leyendo estos pasajes comprendí que el éxito de mi negocio dependía de Dios y no de mi, oré a Dios preguntando si aquel negocio iba a ser prosperado, desde mi punto de vista humano yo pensaba que sí. Tenía a la persona que se iba a encargar del negocio y las ganancias serían a la mitad. Dios no me dice nada, ya solo quedaba un día para hacer la compra, ya el vendedor estaba esperando y era de noche, de pronto recibo una llamada de un hermano cristiano que necesitaba un préstamo para comprar un equipo para su de la iglesia, el valor del préstamo era exactamente y esto es literalmente (EXACTAMENTE) el mismo dinero que ya tenias destinado para la compra. En ese momento me quedé pensativo, de hecho le dije que le llamaría dentro de un rato y no dije más nada. ¿Dios será que esta es la forma en que me dices que no invierta ese dinero y a la vez me estás poniendo a prueba? Me hice esa pregunta; obviamente era mucha casualidad , Cristo no fue casualidad , no murió por casualidad y esto no era casualidad. Tomé la decisión de prestarle el dinero y no hacer la compra que tenía en mente.
Hermanos al pasar de unos días el hermano me devolvió todo el dinero; pero pasó algo que yo no esperaba: la persona que iba a atender el negocio ya que yo no podía , tuvo que irse de viaje de forma indefinida , además de eso el dinero comenzó a escasear unas semanas después y tuvimos que tomar de aquel dinero para comer.
Si no hubiera tomado la decisión de hacer caso a Dios, hubiera perdido el dinero y habría pasado hambre.
Dios es bueno hermanos.

martes, 26 de abril de 2011

Dios protege a los niños.

Dios es bueno, de hecho decir que Dios es bueno es una redundancia, dígase Dios y "bueno" ya está dicho. Dios es tan bueno que aún sin haberlo conocido, Él nos guarda desde pequeños, nos protege de todo mal.

Cuando tenía unos 4 o 5 o quizás más pues no lo recuerdo, mi mamá guiada por mi padrastro se dejó llevar por las creencias espiritistas de este. Mi padrastro un hombre que apenas sabe leer y escribir, muy fácil de engañar, perdió un hijo de 9 años con una bala en la cabeza ya que por descuido dejaron un arma al alcance suyo y de un amiguito. Desde la llegada de mi padrastro a la casa comenzaron las creencias de muertos que merodeaban la casa y después del nacimiento de mi hermana, de la visita de su hermano muerto hacía ya unos cuantos años. Todas estas mentiras del diablo y sus demonios, llevaron a mi padrastro, a buscar “ayuda” en un espiritista. Nuevamente el diablo engañando, es como el que tira la piedra, hace el daño y luego viene a intentar ayudar fingiendo que no fue quien tiró la piedra, y tiene la solución para el cristal roto.
Hermanos así mismo el diablo hace daño en nuestras vidas y luego propone una solución al problema que no es Cristo como salvador, pues si algo el diablo no puede hacer es predicar a Cristo.
En una de las ocasiones en que mi padrastro fue a ver al espiritista, mi mamá fue con él y me llevo consigo. Este es el clásico espiritista que te dice cosas que nadie sabe más que tú, ni que fuera difícil para el diablo y sus huestes de maldad saber detalles de la vida de cada persona y luego uno de sus demonios se hace pasar por un muerto que le rebela al espiritista las cosas que nadie sabe y que dejan perplejo al que no conoce la verdad. Luego te hacen hacer cosas para que tu problema sea eliminado: como trabajos con pociones, objetos que debes llevar contigo (amuletos) , cosas que debes poner en la casa, entre otras muchas cosas. Puede que resuelvan tu problema; pero aparece otro peor: todas estas cosas te alejan más y más de Dios.
La biblia es clara en esto, y es que las personas que mueren no tienen ningún poder, no se quedan merodeando, no pueden hablar, ni pueden regresar de la muerte (Lucas 18: 19-31)
Ese día mí padrastro entró primero a hablar con el espiritista, yo me quedé afuera con mi mamá, luego mi mamá debía de entrar y yo fui con ella. Al parecer el hombre no recibía señales de sus muertos conmigo adentro, pues le dijo a mi mamá que yo no podía estar allí. Jesús bendecía a los niño y dijo que tales es el reino de Dios (Lucas 18: 15-17). Esto lo vengo a entender ahora, Dios me ha dicho en muchas ocasiones que siempre estuvo conmigo, y mirando en mi pasado veo como su presencia siempre estuvo cuidándome.