martes, 26 de abril de 2011

Dios protege a los niños.

Dios es bueno, de hecho decir que Dios es bueno es una redundancia, dígase Dios y "bueno" ya está dicho. Dios es tan bueno que aún sin haberlo conocido, Él nos guarda desde pequeños, nos protege de todo mal.

Cuando tenía unos 4 o 5 o quizás más pues no lo recuerdo, mi mamá guiada por mi padrastro se dejó llevar por las creencias espiritistas de este. Mi padrastro un hombre que apenas sabe leer y escribir, muy fácil de engañar, perdió un hijo de 9 años con una bala en la cabeza ya que por descuido dejaron un arma al alcance suyo y de un amiguito. Desde la llegada de mi padrastro a la casa comenzaron las creencias de muertos que merodeaban la casa y después del nacimiento de mi hermana, de la visita de su hermano muerto hacía ya unos cuantos años. Todas estas mentiras del diablo y sus demonios, llevaron a mi padrastro, a buscar “ayuda” en un espiritista. Nuevamente el diablo engañando, es como el que tira la piedra, hace el daño y luego viene a intentar ayudar fingiendo que no fue quien tiró la piedra, y tiene la solución para el cristal roto.
Hermanos así mismo el diablo hace daño en nuestras vidas y luego propone una solución al problema que no es Cristo como salvador, pues si algo el diablo no puede hacer es predicar a Cristo.
En una de las ocasiones en que mi padrastro fue a ver al espiritista, mi mamá fue con él y me llevo consigo. Este es el clásico espiritista que te dice cosas que nadie sabe más que tú, ni que fuera difícil para el diablo y sus huestes de maldad saber detalles de la vida de cada persona y luego uno de sus demonios se hace pasar por un muerto que le rebela al espiritista las cosas que nadie sabe y que dejan perplejo al que no conoce la verdad. Luego te hacen hacer cosas para que tu problema sea eliminado: como trabajos con pociones, objetos que debes llevar contigo (amuletos) , cosas que debes poner en la casa, entre otras muchas cosas. Puede que resuelvan tu problema; pero aparece otro peor: todas estas cosas te alejan más y más de Dios.
La biblia es clara en esto, y es que las personas que mueren no tienen ningún poder, no se quedan merodeando, no pueden hablar, ni pueden regresar de la muerte (Lucas 18: 19-31)
Ese día mí padrastro entró primero a hablar con el espiritista, yo me quedé afuera con mi mamá, luego mi mamá debía de entrar y yo fui con ella. Al parecer el hombre no recibía señales de sus muertos conmigo adentro, pues le dijo a mi mamá que yo no podía estar allí. Jesús bendecía a los niño y dijo que tales es el reino de Dios (Lucas 18: 15-17). Esto lo vengo a entender ahora, Dios me ha dicho en muchas ocasiones que siempre estuvo conmigo, y mirando en mi pasado veo como su presencia siempre estuvo cuidándome.

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